Yo: Ei, no te había visto. Anda, no sabía que llevabas piercing
Él: ¿Perdón?
Yo: Que no te había visto el piercing por cam, y sin gafas no te había reconocido, jeje. ¿Vamos?
Él: Creo que te estás equivocando de persona…
Yo: Sí, claro, va, levántate cabrón, jeje.
Él: Oye, de verdad, te estás equivocando…
Yo: ¿No eres Al?
Él: Ehm, no.
Yo: ¿Seguro? ¿No me la estás pegando?
Le he pedido perdón, aún pensando que me estaba tomando el pelo y que realmente si era él, Al. Podéis imaginaros mi cara de sorpresa cuando he llamado a Al, esperando que cogiera e teléfono para confirmar que él era el que estaba sentado ahí. Y sí, me lo ha cogido y lo primero que me ha dicho ha sido: “Perdón, ya estoy llegando”
Mi cuerpo ha superado en mucho los más de 40º que marcaba Valencia y he escapado, pidiendo perdón al chico X. No penséis que soy retrasado, porque la confusión estaba justificada, ya que el parecido entre Al y el chico era asombrosa: pelo larguito, cara delgada, ojos achinados, hoyuelos al sonreír… Dos clones. Sigo pensando que era su gemelo (aunque se empeñe en decir que es hijo único) y que me quería gastar una broma…
Después de este accidentado inicio, he estado tomando algo con Al y, por fin, conociéndolo en persona. Es un chico majo, y bastante más guapo de lo que pensaba. Creo que le he causado buena impresión, ya que estoy invitado a ver una película en su casa esta noche. Y mira que yo no suelo ser tan precoz en esto de intimar, pero me temo que va a ser inevitable…
Cambiando de tercio, hace una semana discutí con Principito. Exactamente los mismos días hace que no sé nada de él. Ahora mismo seguirá por Cataluña, paseando su amor (el que no es escondido, como yo) con la moto. Me duele, pero creo que es hora de ir olvidándome de todo lo que ha supuesto para mí… No creo que me vuelva a subir a su moto.
Suena: Decibelios - Pastora