miércoles, 15 de julio de 2009

·3:34·

Mira las horas que son, y aquí me tienes, en vela. Recuerdo que un día me contaste que tu blog fue una buena medicina cuando lo pasaste mal por V. Quién me iba a decir a mí que meses después me haría este blog con la misma intención, camuflada por otras más superfluas. Ya no sé a qué hacer, a quién acudir, ni cómo actuar. Me rio cuando se me pasa por la cabeza la idea de no verte durante un tiempo. Pobre infeliz… Soy tan idiota que bastaría con una simple llamada para que volase a verte. Una simple sonrisa para que se esfumen todos los rencores. Y un simple beso para que volviera a erizar cada centímetro de mi piel. Para que me evapore.



Ya no sé ni si te mereces que te quiera. Eres un inmenso océano, que nunca acaba, y por mucho que nade, sólo veo oscuridad bajo mis pies.



Olvídame. Pero no me dejes de recordar.

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